Las posesiones
Thomas Bernhard
Gris Tormenta
978-607-97866-4-9
¿Cómo imaginamos la vida de un autor famoso? ¿Cómo es en realidad? En el caso de Bernhard, la diferencia es un abismo de ironías, en el límite de lo cómico y lo trágico. Como si de un diario se tratase, Bernhard relata sin inhibiciones episodios absurdos sobre los reconocimientos que le otorgan: lo que siente, lo que detesta y lo que compra compulsivamente con el dinero de cada premio —una propiedad en ruinas y un automóvil de lujo—, revelando así su infame postura ante el prestigio.
Thomas Bernhard escribe una prosa tan implacable hacia una idea fija que se acerca al delirio autodestructivo. —Don DeLillo
De todos los textos que he leído de Bernhard, y les aseguro que no son pocos, creo que estos son los que más me han hecho reír. —Andrés Barba, en el prólogo
Cada añoo deseo que Bernhard estuviera vivo. En un mundo ideal, las mejores revista le pagarían para asistir a las entregas de premios por todo el mundo, permitiéndole artículos muy extensos en donde pudiera dar rienda suelta a su distinta mezcla de misantropía, injuria, mordacidad y cólera en párrafos infinitivos. «Todo e malo y lamentable —escribió alguna vez —. No hay excepto fracaso.» Si nuestros Kanye Wests usaran su posiciónn para decir cosas así, nuestra situación sería más fuerte. — Dan Piepenbring, en The Paris Review
Menos mal que tenemos a Bernhard, el escritor más sincero, más divertido y más musical desde Proust. —Gabriel Josipovici